La necesidad de estar en un ambiente seguro con otro

Diego Ignacio Maldonado Marambio

“El 51% de los jóvenes conoce a alguna persona de su entorno de amigos, familia y conocidos que haya vivido violencia al interior de una relación de pareja los últimos 12 meses”.

La responsabilidad afectiva se describe como una forma de actuar, en donde los integrantes de la relación social que se establece entre, dos o más personas, se preocupan y consideran las emociones y sentimientos del otro, teniendo en cuenta las consecuencias que puedan tener las cosas que se le digan, o las reacciones a ciertas situaciones en particular

Estar en contacto frecuentemente con tus cercanos, delicadeza al hablar temas delicados y considerar el pasado de las personas son características del actuar de una persona responsable afectivamente, siendo estas acciones nada más que empatía aplicada en las relaciones sociales entre las personas. Es importante ser una persona responsable afectivamente para poder mantener distintos tipos de relaciones sociales en donde los involucrados de esta relación no sufran algún daño emocional causado por la otra persona, además de evitar conductas posesivas, dañinas, y hasta, psicópatas.

Una conducta particular de las personas sin responsabilidad afectiva es el “ghosting”, esto consiste en que una persona, de un momento a otro, deja de tener contacto con la otra persona que forma parte la relación social, siendo esta una amistad, un familiar o la pareja amorosa. La víctima por su parte no conoce las motivaciones que pudo haber tenido la otra persona para llegar a tomar la decisión de no manifestar alguna señal, lo que genera incertidumbre e inseguridad sobre la continuidad normal de la relación. También existen conductas más extremas que suelen darse en las relaciones “tóxicas” de pareja, llegando incluso al extremo de terminar con la muerte de la otra persona, en la mayoría de los casos, terminan en femicidios.

Chile es un país que sufre de la violencia en las relaciones amorosas de la juventud. La Encuesta Nacional de Juventud realizada en diciembre de 2016 señala que, entre los jóvenes de 15 a 29 años, “El 88% de los/as entrevistados que conoce alguna situación de violencia en su entorno declara que supo, escuchó o vio en su entorno cercano en los últimos 12 meses, insultos, humillaciones y/o gritos, un 54% de ellos supo, escuchó o vio, empujarse o tirarse cosas cuando se discute. El 45% de los/as consultados supo, escuchó o vio darse golpes, en su entorno cercano.”

De esto se puede concluir, que Chile es un país que necesita educar a su población sobre la importancia de la necesidad de tener responsabilidad afectiva en todos los espacios sociales, buscando la forma en la que la población chilena pueda disminuir estos elevados índices de violencia que se visibilizan en los casos de pololeo en la juventud, para lograr que cada vez disminuya la cantidad de personas que sufren por la violencia del otro.