Parler, la controvertida red social donde los discursos de odio SÍ tenían cabida

La plataforma, conocida por lo permisivo de sus términos de uso y por albergar a millones de militantes de ultraderecha norteamericana fue dada de baja por la compañía Amazon, que albergaba sus servidores. Las autoridades señalaron a Parler como uno de los lugares donde se gestó y organizó el asalto al Capitolio el 6 de enero pasado, hecho que terminó con 5 fallecidos.

Supporter of President Donald Trump are confronted by Capitol Police officers outside the Senate Chamber inside the Capitol, Wednesday, Jan. 6, 2021 in Washington. (AP Photo/Manuel Balce Ceneta)

La masificación del uso de las redes sociales ha tenido un fuerte impacto en la política y los discursos de los líderes mundiales. Al mismo tiempo que se endurecía la retórica de presidentes como Trump, Bolsonaro, Orban o los emergentes Kast y Abascal, sus bases de apoyo también extremaron sus discursos.

Desde su surgimiento en 2018, la hasta ahora relativamente desconocida red social Parler se abrió paso entre los partidarios republicanos más extremos, así como integrantes de colectivos antisemitas, supremacistas blancos y neonazis.

Amparados por la libertad de opinión que establece la primera enmienda de Estados Unidos, Parler ofrece un sistema de microblogging similar a Twitter, donde sólo se censura la violencia explícita, el fundamentalismo islámico y la pedofilia. Además de funcionar como refugio de gran cantidad de teorías conspirativas, sirve como oficina de reclutamiento virtual de los colectivos ultraderechistas cercanos a Trump. Esta migración se hizo más visible después de que sitios masivos – como Twitter y Facebook – comenzaran a etiquetar publicaciones advirtiendo que se trataba de noticias falsas o elecciones adjudicadas a otro candidato.

Tras el asalto al Capitolio y el cierre de las cuentas del ex presidente Trump y sus cercanos, la popularidad de Parler y Gab (otra red social que “promueve la libre expresión”) se disparó, alcanzando los 8 millones de usuarios registrados, muchos de ellos eran los propios líderes republicanos y funcionarios de la Casa Blanca, según un artículo de POLITICO de junio de 2020.

La fiebre por migrar hacia redes sociales alternativas alertó a las compañías tecnológicas, que tras un análisis de los contenidos alojados en Parler, decidieron vetar el sitio de sus propias plataformas

https://twitter.com/TwitterSafety/status/1347684877634838528?s=20

Hasta el momento, Twitter no sólo ha eliminado la cuenta de Trump si no que también cerca de 70.000 cuentas relacionadas con teorías de conspiración como QAnon y Pizzagate, según información difundida por la corresponsal de la BBC Cristina Criddle.

Facebook. en tanto, ha impuesto serias restricciones a la difusión del grupo Stop The Steal (detengan el fraude) y tanto Google como Apple retiraron a Parler de sus app stores por albergar mensajes de odio. 

Tras una seguidilla de hackeos y siendo objetivo de diversas críticas, Parler fue dado de baja el sábado 9 de enero, tras la prohibición de Amazon de operar en sus servidores, sepultando por ahora los planes de una red social sin limitaciones.

La noticia fue replicada con alivio por los principales outlets de noticias norteamericanos. Incluso el Washington Post celebró la medida en su editorial.

Pese a que con su cierre se privó de un espacio de organización a militantes extremos, también ha sido objeto de polémica. El sábado 9 de enero la Canciller de Alemania Ángela Merkel y portavoces del gobierno francés expresaron su preocupación por el cierre de la cuenta de Trump. “Colocar advertencias en sus mensajes me parecía correcto, pero cerrar completamente su cuenta creo que deja dudas sobre los alcances de la libertad de expresión”, declaró la líder alemana mediante un comunicado a Reuters.  

Aunque las redes sociales son muy populares en Chile (WhatsApp es utilizado por el 96% de los menores de 40 años según la encuesta Cadem-Jelly) Se desconoce el alcance real de estas nuevas plataformas como Parler, Gab, MeWe o Rumble en el país. Aunque el crecimiento de estos movimientos políticos extremos es preocupante, parece que sus puntos de encuentro siguen siendo medios más tradicionales, como Facebook, Twitter y canales de Youtube.